Buzón Real para cortar cabezas

Firma: Juan Luis Pavón

Fuente: Correo de Andalucía; 26 del 12 de 2014

 

El entremés de Nochebuena fue un monólogo recetado en las farmacias de guardia para digerir el entripado que soportamos y para buscar remedio a los males que tanto daño nos hacen en el ánimo y en el bolsillo. El Rey, barbudo, se asomó brevemente a nuestras casas para presentarse como el Papá Noel de la regeneración democrática que todos nos regalemos mutuamente, en lugar de discos del Sabina o de la Caballé, encantadores evasores del fisco. El nuevo monarca se situó junto a una ventana por la que ha entrado aire limpio en la Zarzuela, hasta el punto de declarar ‘persona non grata’ incluso en Navidad a una de sus hermanas. Y nos habló junto a un sofá vacío que era mediática invitación a sentarnos junto a él en un pequeño salón y corresponder a la hospitalidad que le estábamos otorgando, contándole la España real. El sofá de Felipe VI es la Casa Real de una España donde el pueblo quiere catarsis sin sangre y cortar sin guillotina. Un país asfixiado donde hasta el Rey aboga por una revolución en paz: descabezar la corrupción de raíz y sin contemplaciones. Bien lo sabe él porque su padre puso a tiempo la cabeza en bandeja de plata para evitar que la Corona se fuera al traste.

La contundencia y claridad del Rey en su mensaje no solo fortalece el constitucional poder de los jueces como servidores del pueblo para enviar al banquillo a quien fuera o fuese, llámese o no Cristina de Borbón. El primer discurso navideño de Felipe VI es un bando para acelerar la toma de decisiones y el zafarrancho de limpieza. Llámense destituciones, dimisiones, abdicaciones, renuncias, abandonos, investigaciones, denuncias como acusación popular, comisiones rogatorias, juicios… Y todo en paz, sin manejar más cuchillo que el jamonero en la cocina. Con la convicción de la decencia, con la fuerza de la evidencia, todos sabemos que ni un día más puede representarnos Jaime García Legaz como secretario de Estado, debe irse a freír espárragos con su Pequeño Nicolás. Y no solo hay episodios impresentables en la política, reflejo de una sociedad proclive a mirar para otro lado. Por ejemplo: Ni un día más puede representar al fútbol español Angel María Villar, vividor de impresentable lenidad con los violentos y con los dineros turbios.

Está abierto el Buzón Real. Escriba su carta y pida cabezas. Felices fiestas y prósperas depuraciones.

@juanluispavon1

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